“Bandera de River que vuelve a convertirse en frazada”

¿Cómo se vivió la agonía de los casi 18 años sin títulos? ¿Cómo y por qué pudimos volver a salir campeones? En el peor momento futbolístico de nuestra  historia, quizás podamos recordar el que ahora pasó a ser el segundo, y reflexionar hacia el futuro.

En estos tiempos, por alguna extraña razón, nos toca a nosotros, a esta generación de hinchas de River, ser  testigos del momento más triste de nuestra historia. Son las 2 am del 23 de marzo del 2012. “Casualmente”, tengo en mis manos la revista “El Gráfico” de hace 37 años. La abro, y leo: “…Fue la noche del 14  de agosto de 1975. Había que tener una banda roja debajo de la piel para entenderla mejor.  Solo así se podían comprender el ahogo, la ansiedad, la angustia, el suspenso… Se juntaron unos pibes, y a  jugarse. Miles de banderas me explotaron en los ojos. Miles de cantos, de bufandas, de gorritos. Miles, miles de personas. River en la suprema, sublime y definitiva instancia de consagrarse campeón. Es River visceralmente entregado a la posibilidad de un festejo apocalíptico. Empecinado a enterrar allí y para siempre, 18 años de una amarga y doliente frustración.

“Noche inolvidable. Esos pibes sin nombre y sin apellido. Como casi inventados duendes de una generosa fantasía. Empujados al heroísmo por un torrente que baja incontenible desde el cemento…” Sigo recorriendo. Leo: “¿Qué tuvo este River que otros no tuvieron? Más ilusión, más personalidad, más suerte, más respaldo…”

Vuelvo atrás, la editorial recuerda la huelga de futbolistas. “…Ha finalizado una semana trágica para el futbol argentino. Se dio al enfermo un par de aspirinas para que calme el dolor. Hasta que se opere este enfermo, el fútbol seguirá agravando su mal a través de un dolor que contagiará a todos. Hay un hecho del que nadie puede dudar, el manejo del fútbol. Es el culpable de todo lo que está ocurriendo y de todo lo que ocurrirá hasta que aparezca alguien que de una buena vez se meta y diga punto. Nuestros dirigentes están fortaleciendo la pobreza del fútbol argentino. Repartiendo entre cada vez más una torta que tiene cada vez menos…”

Vuelvo a avanzar a otra página. “…Fría madrugada del 14 de agosto: bandera de River que en más de un rincón ya te has convertido en frazada…”, “…Señor y señora, adelante: niños y ancianos, pasen. Obreros y empresarios, por aquí. Ya sea que su banda roja esté por debajo o arriba de su piel, usted no puede faltar. Es la gran fiesta. Ahora sí, no cabe la traición del destino.  Nadie puede faltar. Desde el Olimpo millonario contemplan las viejas y gastadas glorias. Desfilan como sonrientes y beatíficos fantasmas la Fiera Bernabé, el Tano Cesarini, don Barullo Peucelle, y Adolfo Pedernera se asocia desde Córdoba, y el Charro Moreno y el Pipo Rossi desde España, junto a la Saeta Alfredo Di Stefano, y Loustau, y Sivori, y Amadeo. ..”

“…Buenos Aires vuelve a sentir en sus extrañas el cosquilleo de un éxtasis frenético. Las barreras sucumben ante la presión de acumuladas pasiones. Es cuando reír o llorar puede ser el mismo síntoma de un estado de ánimo…”

Noche del 24 de marzo de 2012… Me imagino la noche de la última fecha del campeonato, como esa después de los 18 años sin salir campeones. Claro, ésta mucho más dura, inesperada, impensada, increíble, tal vez una nueva oportunidad…  Sigo imaginando.  Leo: “…Autos enfundados en banderas rojas y blancas, desahogo. ….” ¡Qué parecida! En esas calles se puede comprobar que 111 años pueden ser un minuto o una hora.

“…Hay que seguir, porque esto no ocurrió nunca, porque esto no tendrá que repetirse nunca. Esa noche era River Campeón. Cada vecino, cada pariente, cada semejante tiene que asociarse. Tienen que decir Fillol, Comelles, Perfumo, Hector lopez, Jota Jota (recordémoslo como jugador), Merlo, Alonso, Pedro Gonzalez, Morete, Más. Y no olvidarse de Passarella (recordémoslo como jugador), ni de Artico, ni de Sabella, ni de Raimondo, ni de Bareiro, ni de Reinaldi… ni de nadie. De esa forma demostrará más que un ser humano normal…”

Vuelvo al 2012. Fría madrugada del 24 de marzo de 2012. Bandera de River que vuelve a convertirse en frazada. Revista “El Gráfico”  de 1975. River campeón en el grito del Beto Alonso. Por todo lo que fuimos, somos y seremos. ¿River podrá ser todavía más grande? Me voy a dormir, soñando con ese día, rodeada de todos mis amigos. Los espero, como siempre, en mis sueños, en mi futura realidad, en  casa, testigo de la historia que no se olvida, en el glorioso, hermoso, más que nunca, Monumental…

Por Luciana Flesler