Que gane River ¿todo el año es carnaval?

Aunque los problemas que nos llevaron a ese día se remonten a varios años atrás, creo que todos vamos a coincidir si digo que el J26 fue el comienzo del peor año en la historia de nuestro club. Así como el Titanic, River fue un barco enorme que un día se hundió. El descenso -palabras prohibidas si las hay- nos marcó a fuego porque sabemos que la historia nunca volverá a ser la misma. La mancha siempre va a estar.

Semana a semana nos enfrentamos con el recuerdo de este dolor. Cada vez que visitamos una cancha insólita o nos enfrentamos a un equipo hasta ahora desconocido, el fantasma del J26 vuelve a acecharnos. Algunos tardaron mucho en volver a ver un partido o en ir a la cancha a alentar. Otros rápidamente se pusieron de pie y de cara a una tormenta que recién comenzaba. Todos, los unos o los otros, por el amor a la Banda.

El camino que estamos transitando es duro y, aunque comenzó casi un año atrás, aún falta mucho. Cada fecha que pasa es una montaña rusa de sensaciones y un cuento para nada predecible. La irregularidad del equipo, gran protagonista de esta novela. Sin embargo, nos ilusionamos en cada abrazo y en cada grito de gol porque poco a poco nos acercamos al final de este viaje. Entonces, ¿qué va a pasar si River asciende? Nunca vivimos esto ¿Cómo se va a sentir un ascenso? ¿Vamos a llorar? ¿Hay que festejarlo realmente?

Ser de River te hace un hincha exigente y el J26 no cambió mi forma de ver el fútbol: la potenció. No creo que pueda festejar un supuesto ascenso porque esta realidad no me hace feliz; aunque festeje cada gol, es muy triste ver así al club que amo. Llegado el día, gritaré de alivio y suspiraré agradeciendo volver al lugar del que nunca deberíamos habernos ido. Sólo dentro de algún tiempo, cuando realmente volvamos a ser lo que fuimos, volveré a sonreír para cantar que gana River y toda la vida es carnaval.