La pelota no se mancha

Hubo una época en la que se podía decir que el fútbol era el deporte más lindo y sano que existía en el mundo. Hubo una época en la que nadie se hubiera animado a poner en duda semejante afirmación. Ir a la cancha se trataba de todo un acontecimiento: era vestir las mejores pilchas y presenciar una obra de arte, un verdadero show, un espectáculo lleno de magia, mística, taquitos, gambetas y gol.

El fútbol es un deporte excepcional y dotado de un folclore único, sólo apreciado en su esencia por quienes lo vivimos. Lamentablemente, la violencia propia de nuestros tiempos ha ido contaminando el entretenimiento más popular de nuestro país y del mundo. El fútbol ha sido deshonrado y hoy pagamos las consecuencias.

La violencia no es una sola. Violencia son los barras que cobran porcentajes de las ventas de los jugadores, que aprietan socios y dirigentes para conseguir entradas. Violencia son las batallas campales en las tribunas y en el campo de juego; los árbitros y campeonatos comprados; la gente golpeada por vestir una camiseta, por amar a un club; los hinchas que un fin de semana tras otro terminan heridos en un hospital. Violencia son los periodistas que en vez de informar, atacan; los equipos que no juegan bien al fútbol, que no aman la pelota; los dirigentes que desoyen las necesidades del socio y lo maltratan; los operativos policiales que se convierten en una trampa mortal.

Violencia también es mirar para un costado y no preguntarse qué podemos hacer para cambiar esta terrible realidad. Ir a la cancha es jugar a la lotería porque nunca se sabe qué va a pasar. Ya no se puede caminar tranquilo con una camiseta porque no sabés cómo vas a terminar.

Una cosa es el folclore del fútbol, pero otra muy distinta es el respeto por el prójimo y por uno mismo. Si no hacemos algo pronto, si no empezamos a cuidarnos entre nosotros, si no pedimos control y nos comportamos mejor, un día ya no vamos a poder ir más a la cancha y todo se va a terminar. La pelota no se mancha. Pero la vida, tampoco.

Por Victoria PeraltaWagner