David, el grande

Trezeguet  está vigente, sus goles aportan soluciones y su físico lo está acompañando. El sábado será titular, dentro del once ideal de Matías Almeyda.

El empate 3-3 frente a Defensa y Justicia dejó muchas cosas para analizar, más allá de la bronca lógica que despertó en el plantel y el cuerpo técnico no haber podido ganar el encuentro. David Trezeguet tiene que jugar. Su jerarquía le permite suplir despliegue con capacidad para entender cuándo realizar los esfuerzos.

La incertidumbre que generó su arribo, hoy se disipa cada vez que le toca aparecer, rutilante dentro del área, su hábitat natural. A hacerse cargo, todos o casi todos, para no generalizar, dudaron ante su llegada. Con el antecedente de un parate de meses mediante, la desconfianza tenia ciertos ribetes de lógica.

Lo cierto es que el propio jugador se encargó de ahuyentar a los detractores, silenciándolos con goles. Esos goles que hoy corroboran que fue un acierto el haberlo ido a buscar, que ésta patriada a Daniel Passarella le salió bien, entre otras tantas que han sido poco felices.

Con 34 años, una Copa del Mundo en su haber y varios títulos más en el lomo, su lugar en el mundo da la sensación de ser éste, River, donde se lo ve disfrutar como nunca y donde los hinchas también ya se van acostumbrando a disfrutar de él. ¡Chapeau, David!

Por Sebastián Leanza