El arco, entre ceja y ceja

(SAN JUAN – ENVIADO ESPECIAL) Con tan sólo tres presentaciones oficiales distribuidas en apenas 43 minutos, David Trezeguet lleva dos gritos vistiendo la camiseta de River. De esa manera, comienza a ganarse el afecto de los hinchas, quienes suelen manifestar un entusiasmo especial cada vez que el jugador realiza la entrada en calor.

Nació un amor. Un poco de amor francés. Desde que el atacante de pasado exitoso con la selección gala y la Juventus llegó a Núñez, generó una expectativa distinta. Más allá de la incertidumbre por el estado físico y la edad, los goles hablan por sí solos a la hora de juzgar lo que hace dentro del campo de juego.

Lo cierto es que las estadísticas favorecen ampliamente a Trezeguet desde que ingresó por Lucas Ocampos en el Estadio Ciudad de La Plata. Aquella vez una docena de minutos no fue suficiente para que tuviera la posibilidad de rematar. Diferente fue la docena que tuvo ante Independiente Rivadavia, cuando concretó con un cabezazo brillante.

Además, el delantero franco-argentino estuvo a punto de transformar en gol otro centro. Una molestia lo puso en jaque en la antesala de visitar San Juan, por eso fue al banco de suplentes. Y anoche, en los 19 minutos de participación, volvió a gritar. Pase perfecto de Fernando Cavenaghi, derechazo, leve desvío y 4-1 para River.

¿En cifras? Tres partidos, 43 minutos, tres remates válidos (contra Desamparados, no valía una definición en la que se encontraba en posición adelantada) y dos goles. Eficaz, contundente y mucho más. Así es Trezeguet desde que viste la banda roja. Tiene el arco entre ceja y ceja. Y no suele perdonar cuando se le presenta una ocasión. Temible.

Por Germán Balcarce

Imagen: Olé