Almeyda, en cada detalle

El técnico de River, con mucho amor propio y humildad, colaboró para que una de las canchas de césped sintético estuviera en condiciones en la práctica de ayer.

Mientras el plantel descansa durante hoy, lo ocurrido hace más de 24 horas no puede pasar por alto. Fue una mañana muy lluviosa para poder jugar al fútbol en el complejo que Matías Almeyda posee en Benavídez. Hubo que fregar con mucha rapidez y esfuerzo el pasto de una de las campos del Buenos Aires Football.

Sin embargo, el entrenador del Millonario lo hizo sin pensarlo ni un solo instante, ayudado por el preparador físico Guido Bonini. Todo era válido para que su plantel pudiera mantenerse en movimiento y recuperar energías luego de haber hecho un desgaste muy importante contra Independiente Rivadavia, en la noche anterior.

“Mejor que decir es hacer”, celebra una frase muy conocida en el lenguaje cotidiano de la gente, sobre todo a la hora de realizar esas actividades diarias que muchas veces no se quieren llevar a cabo para poder cumplir con un determinado trabajo.

El Pelado tenía todo programado apenas terminó el encuentro frente al conjunto mendocino. Los futbolistas que jugaron la mayoría del encuentro tenían que realizar actividades regenerativas, mientras los que no tuvieron lugar o fueron suplentes iban a disputar un amistoso ante Tristán Suárez.

La persistente lluvia no fue un impedimento para el entrenador Millonario, que con mucha voluntad, carácter de liderazgo y ganas de trabajar se dedicó pura y exclusivamente a hacer todo lo posible para que los jugadores pudieran realizar fútbol de manera normal.

Siempre declaró que todos sus dirigidos son importantes y que los necesitaría a todos a punto para afrontar el compromiso tan importante que encara River en este semestre. Por eso, dejó sus tareas como entrenador por un momento, para dejarles todo en condiciones a sus jugadores.

Fue una muestra más de lo que significa Almeyda en este grupo. Parece que nunca dejó de ser un compañero más, al margen de su rol como técnico. La cultura del trabajo que pregona se ve plasmada hasta en estos mínimos detalles, como pasar un escobillón a una de las canchas durante más de quince minutos.

Por Roberto Blanco

Imagen: Wally / Pasión Monumental