¿Dejarías todo por una pasión?

Soledad Santander es de Posadas, Misiones. Fanática de River, se instaló en Buenos Aires para ver más seguido al equipo y sueña con desarrollar su trabajo en el Monumental.

¿Qué harías por “seguir a River Plate a todos lados”? Ella vivía en Misiones y puede decir que dejó todo por los colores. Desde que era chica, le decía a su papá: “algún  día voy a ir a vivir a Buenos Aires, voy a ir a ver a River todos los domingos.”  Estudiaba licenciatura en turismo y trabajaba. “Llegó un momento en el que dije, mi bocho no puede más”. Y un día agarró sus cosas y se vino a vivir sola, a Buenos Aires. Hace tres meses vive en Capital Federal. “Fue difícil al principio. Pero de a poco encontré gente, no sólo de acá, sino de Mendoza, Córdoba, Rosario, y me hice amigos, todos hinchas de River“.

Pero, ¿cuál es la razón por la que hizo todo esto? “Fue por la pasión, por la emoción, no hay una sola palabra que explique lo que es River, porque somos así. Este sentimiento es demasiado fuerte para que te pueda explicar lo que somos. Ahorro todo mi sueldo y voy a ver a River, no me importa gastar lo que sea, soy feliz. Y no soy la única. Soy feliz. Mi sueño es trabajar como guía de turismo en el Monumental. Me estoy estudiando toda la historia de River. Cuando me sienta preparada me voy a presentar. Me imagino tener grupos y poder guiarlos, por ejemplo en el Museo River, que me pregunten cosas de la historia del Millo y poder responderles todo. Día a día vas aprendiendo cosas apasionantes. Compro libros, leo historias de ex-jugadores dentro de la cancha que en Internet no están publicadas“, explicó Santander.

Lo que mas la marcó fue el tricampeonato. Porque lo vivió con su papá: “Extraño ese equipo, sabías que ibas a ver goles, buen juego. Era hermoso. Lloraba de emoción. Desde los cinco años mi papá me dijo “vas a tener que decidir, todos tienen su club”, y yo elegí. A Soledad le gustaba mucho Matías Almeyda como jugador, tiene sus dudas como técnico. No coincide en algunos puestos, cree que se tienen que explotar más las inferiores. El descenso lo vivió en Misiones, con los chicos de la Filial Posadas: “Fuimos todos a la casa de mi tío. Éramos una barra gigante. Y después no lo podíamos creer. No sólo fue futbolístico el problema. Pasé una semana encerrada, llorando. ‘No es el fin del mundo’, me decía mi mamá, pero yo decía ‘no puede ser’. Hasta que decidimos empezar de nuevo, renacer. Nos juntamos con mis amigos mucho más“

¿Una anécdota que demuestre la locura que generan los colores? Soledad fue vender su moto para venir a ver un partido a Buenos Aires. Su ídolo máximo es Enzo Francescoli. Se va a hacer un tatuaje de él en la espalda, junto a los otros tres que tiene de la banda roja. “Ser hincha de River es algo que llevás en la sangre. Nacés así. No hay explicación. Es un sentimiento. Hay que sentirlo. Conozco más gente que renunció a su trabajo por River. Fui a los entrenamientos. Cuando conocí a Almeyda le dije que era mi máximo ídolo. Y él, tan sencillo, me dijo gracias, me firmó la camiseta, me saqué una foto y lloré todo un día entero. El demuestra el amor que tiene por la camiseta, se siente….”. Quizás en el futuro, Santander esté allí, en su casa, el Monumental, como guía de la historia del club más grande de la Argentina.

Por Luciana Flesler

Imagen: Wally / Pasión Monumental