Sin peso ofensivo

Cristian Fabianni quiso ser protagonista en la semana, esperando su  tan ansiado reencuentro con River. Pero finalmente, no pudo amargarle la tarde al Millonario, al que le salió todo bien. La gente tampoco lo recibió de la mejor manera. Mucho ruido y pocas nueces…

La antesala ya había comenzado en la semana. “No voy a gritarle un gol a River, es imposible. Pero me voy a matar por ganar, necesitamos los puntos. Me gustaría hacerles un gol de media cancha”, manifestó el Ogro, en declaraciones a Olé.

En su momento, el delantero fue motivo de caretas y remeras entre los riverplatenses. Ahora, despierta sensaciones muy diferentes. “Es un personaje!, “buen jugador, pero no está en condiciones”, “no nos olvidamos cuando hizo esos gestos a la San Martín” y “la prensa lo agrandó” fueron algunas de las opiniones en las tribunas.

Además, Fabbiani tampoco oculta su fanatismo por la banda roja en su cuenta de Twitter. Unas horas antes del partido, se mostró nervioso “como si nunca hubiera jugado al fútbol”, escribió. Lo cierto es que la tribuna local lo recibió con muchos silbidos e insultos cuando la voz del estadio anunció la formación de la Lepra.

Y así fue durante todo el partido. En el primer tiempo, el Ogro no tuvo una gran participación, porque tampoco su equipo incomodó a River. En el complemento, sí entró más en acción, pero no de la mejor manera. Algunos centros de pelota parada y jugadas en el área que no iban a llegar a comprometer a Daniel Vega.

Por momentos, imprecisión y fastidio; por otros, un poco mejor. Pero no suficiente para que el atacante surgido de Lanús arruinara la tarde millonaria. Fue el último hombre de su equipo para tratar de generar algún contraataque, algún milagro.

Fabbiani fue amonestado por simular una falta, a los 13 minutos de la segunda etapa. Tuvo una oportunidad de gol, casi mano a mano con el arquero. También, un cabezazo afuera, tras un tiro de esquina, y no mucho más. Así terminó la noche para el Ogro, quien deberá buscar revancha en otra ocasión.

Por Luciana Flesler