Homenaje a Enrique Omar Sívori

(VIDEO INCLUIDO) Hace siete años se fue uno de los mejores cincuenta futbolistas de todos los tiempos, según la FIFA. Un grande al que le decían “Chiquilín”.

Dicen los que añoran el pasado que antes se jugaba con el corazón y no con el bolsillo. Para muchos es el nombre de la “popular”, pero para los que tuvieron la suerte de verlo jugar es uno de los grandes ídolos del fútbol mundial. Sívori nació en San Nicolás de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, en 1935. Es una verdadera poesía para los ojos ver sus videos en el Museo River. Uno de los 16 mejores jugadores sudamericanos del siglo según la IFFHS (Federación Internacional de Fútbol, Historia y Estadísticas).

Salió del potrero. Debutó el 4 de abril de 1954, reemplazando a nada menos que a  Angelito Labruna. Le bastaron 63 partidos, 28 goles y el tricampeonato de 55/56/57 para convertirse en leyenda. Y no sólo en Argentina. También jugó en la Juventus y en el Napoli (fue una transferencia record para la épocam en diez millones de pesos. Gracias a ello se terminó de construir el Monumental y la tribuna que lleva su nombre. En Italia,  se consagró no siendo menos que Diego Maradona o Alfredo Di Stefano, con los que se lo puede comparar sin ninguna duda. Fue un gran goleador y ganador de varios títulos.

El “cabezón” tenía una gran personalidad, líder dentro y fuera de la cancha. Tanto así que es todo un emblema italiano por llevar al Nápoli a lo más alto. Cuando se retiró por una lesión, pasó a ser director técnico de Rosario Central, River Plate, Estudiantes de La Plata, Racing, Vélez Sársfield , y de la selección Argentina en las eliminatorias para la Copa Mundial de Fútbol de 1974 . Hasta fue columnista de un famoso diario argentino. Con la doble ciudadanía formó parte de las selecciones argentina (ganando la copa América del 57 y siendo mejor jugador) e italiana (y balón de oro).

En total, participó en 441 partidos con 228 goles. Muchos realmente  lo comparan con Maradona. Salido del potrero, héroe argentino e italiano, zurdo y dueño de jugadas inigualables, inexplicables. Quién sabe lo que hubiera pasado si su salud no lo hubiera obligado a retirarse como jugador a los 32 años. Un verdadero genio, un mago de la pelota, un rey, y antes que todos. Un “fuoriserie” para los italianos, hasta dueño de una frase en una película: “Sivori, tu sei il sole di Napoli”.

Hoy nos mira desde la tribuna, la que tiene el honor de llevar su nombre. Ojalá sea una inspiración tan sólo un poco de la magia que él llevaba en su alma. “La única manera de divertir al que va a ver fútbol es si uno se divierte, sino difícilmente sea  capaz de divertir al espectador”. ¡Gracias, Cabezón!

Por Luciana Flesler