Hablemos en serio

Últimamente me es casi imposible no pensar en River. No sé cómo pero en cualquier conversación siempre termino hablando sobre la Banda. Que el equipo, que Matías, que DAP, que el club, que PM. Siempre termino hablando de River. Afortunadamente, puedo escribir.

Sumarme al proyecto de Pasión Monumental –o PM, como me gusta llamarlo- significó un gran avance para mí. Escribir puede ser algo muy personal pero cuando dejás de ser el único ojo crítico y sabés que hay gente que te está leyendo, inevitablemente crecés. Hay que escribir en serio o, al menos, seriamente. PM me da la oportunidad de compartir con ustedes estas enormes ganas que tengo de hablar todo el día sobre River, desde una nueva perspectiva y mucho más comprometida que antes.

El J26 fue el peor día en la historia de nuestro club, de eso no hay dudas. ¿Cómo llegamos a eso? Desde aquel momento, ¿progresamos o seguimos en el mismo lugar? ¿Se puede mejorar? ¿Hay equipo? Mi cabeza se llena de interrogantes a cada minuto, a cada entrenamiento, a cada partido y quizás es por eso que no puedo parar de pensar.

Más allá del aspecto futbolístico, en el cual no voy a profundizar, River atravesó –atraviesa- una gran crisis institucional y representativa. Las dificultades de ese tipo no son fáciles de superar. Entonces, ¿por qué hablar sobre River? Simple: hablar sobre River nos permite aprender y conocer los problemas reales que se deben solucionar. No hay fórmulas mágicas ni milagros para salir adelante. Como dicen, Roma no se construyó en un día y un club no se reconstruye de un día para el otro ni en manos de una sola persona.

Hablemos en serio. Seamos objetivos. Expresar una opinión con criterio y sinceridad no nos hace más o menos hinchas que los que se paran en el tablón. A mí sí me importan esos malos resultados y no me alcanza con gritar ‘campeón’. Esa es la diferencia entre un hincha y un hincha de River. Si no aprendemos a mirar con claridad, si no somos críticos, nunca vamos a progresar.

Las últimas actuaciones del equipo no nos permiten soñar demasiado. Al menos a mí no me dejan conforme. Es como una luz que se prende y se apaga de ratos. Brilla pero no tanto. Entonces, hablemos sobre River, pero hablemos en serio. No alcanza con llenar canchas y cantar los noventa minutos. Aprendamos sobre River. Cambiemos por River. Trabajemos por River y, cuando menos nos demos cuenta, vamos a estar de vuelta. El cambio está en todos.

Por Victoria Peralta Wagner