El Superclásico en las tribunas y el papel del hincha

El primer River-Boca del año arrojó un resultado negativo para los hinchas que se acercaron masivamente al estadio. De todas maneras, cabe destacar que  no hubo que lamentar ningún incidente fuera del campo de juego. Las parcialidades no se cruzaron en ningún momento. Se reunieron simpatizantes locales que vieron a River por primera vez, junto con los que lo siguen por todo el país.

En los peores momentos, son muchos los que siguen alentando y apoyando. Pasa el tiempo y se mantiene latente una misma pregunta. ¿El hincha debe seguir haciendo el “aguante” de la misma manera siempre sin importar los malos resultados? ¿Tiene algún tipo de responsabilidad en haber permitido que se llegue a esta situación? ¿Cómo se hace para ser más crítico sin por ello dejar de apoyar a los colores? Porque el hincha no sale con la remera a la calle sólo cuando River gana, como sí se lo acusa a Boca.

Por otro lado, hay algo que no se le puede negar al hincha: el festejo, el desahogo de ese hincha genuino, ése que prefiere gastar en un pasaje al Interior y en la entrada para el partido. El que lo ve a River por primera vez, el que quiere reafirmar una identidad, por alguna razón hacerse mas fuerte, precisamente en las malas. El que nos da orgullo, el que no se borra, el que está presente más que nunca.

Ser hincha no tiene que ver con ser racional, es descargar las emociones, es apasionarse. Pero tampoco es vivir una fiesta sin importarle la realidad. Será un aprendizaje aprender a sobrellevar este momento. Falta mucho. Es momento de reflexionar y crecer. Es seguir reinventando esa identidad. Pero no a cualquier precio. Sabemos que el hincha siempre va a estar. Y el fútbol siempre dará revancha.

Por Luciana Flesler

Imagen: Pasión Monumental