Fuimos locales otra vez


(MAR DEL PLATA – ENVIADA ESPECIAL / VIDEO INCLUIDO) Anoche, River se coronó campeón de uno de los torneos de verano, no sólo en el campo de juego, sino también en las tribunas, completas y con hinchas provenientes de todo el país.

Con entradas agotadas, como ya es una costumbre, el Millo vivió una fiesta en la popular y en las plateas. Fue un partido amistoso, pero con todo el color de un clásico, el más antiguo del fútbol argentino. La gente se mostró ilusionada con el equipo. A esto se le sumó el adicional de ser la antesala del Superclásico. Por eso tampoco se olvidó de su eterno rival en las canciones.

La más aplaudida fue la delantera millonaria, y posteriormente el debut de David Trezeguet. El equipo salió a la cancha acompañado de banderas y fuegos artificiales al ritmo de “River, mi buen amigo / Esta campaña volveremo’ a estar contigo”. La tribuna visitante no se llegó a colmar. De hecho, estuvo presente sólo una parte de la barra de Racing.

Más allá del partido, hubo un duelo de hinchadas en los cantos, del que River salió ganador. El “ole, ole”, estuvo presente desde temprano, con momentos de buen fútbol que pudo mostrar La Banda, al igual que el grito de “Chori, Chori”, el conductor del equipo. Cuando entró delantero franco-argentino, en el segundo tiempo, fue ovacionado. Y como si fuera poco, respondió con un gol.

Llegaron simpatizantes -la mayoría en micros- desde varios punto de la Argentina. Al final, la hinchada hizo sentir la paternidad frente al rival y cantó un clásico:  “Yo te quiero, no me importa nada, te vengo a alentar”. Un muy buen comienzo de año, levantando una copa que simbólicamente ayuda a empezar bien el 2012, una imagen que todos quieren que se repita dentro de seis meses.

Pero sin dudas, para la hinchada comenzó también otra espera, la de los superclásicos, los que nadie se quiere perder, los que están fuera de toda categoría, de espacio y tiempo. Una de las razones que demuestran que el fútbol es el deporte más lindo del mundo, y no sólo por lo que pasa dentro del campo de juego.

Por Luciana Flesler

Imagen: Wally / Pasión Monumental