Lo que deja el 2011, lo que viene, hacia un solo camino posible…

“Yo me imagino a River revolucionando el país”, “a River no le va a pasar”, “la B Nacional es muy dura, todos van a querer salir a matar o morir…”. Muchas frases se llevará el 2011. Recuerdos imborrables para cada uno de los hinchas, sensaciones encontradas y, por sobre todo, la bendita espera para que llegue de una vez por todas junio de 2012. Tantas cosas pasaron desde ese domingo 26/6…

El Millo terminó el semestre casualmente con 33 puntos, la misma cantidad que tiene de títulos locales. Visitó las provincias de Mendoza, Córdoba, Jujuy, Chubut y Corrientes. Se enfrentó a equipos impensados y desconocidos como Defensa y Justicia, Deportivo Merlo, Aldosivi, Guillermo Brown, Boca Unidos y Patronato. Le tocó jugar en su estadio con toda su capacidad, con menos, de local en Huracán, en San Lorenzo, en el Interior del país y hasta sin público. Todavía le queda viajar a San Juan, Mar del Plata, Tucumán, Rosario y Paraná, sin contar los partidos de verano. Son tantas las razones por las que el hincha no se va a olvidar nunca de este torneo… La categoría finalmente terminó siendo observada por todo el país y el mundo.

Seis campeones de la máxima categoría se cruzan inusualmente en este torneo: River, Rosario Central, Huracán, Quilmes, Ferro y Chacarita. También, rivales ya conocidos como Gimnasia de Jujuy, Gimnasia y Esgrima La Plata. ¿Fue este realmente un nivel futbolístico inferior al de Primera División?  El Millo ha mudado equipos de canchas, ha logrado la vuelta de los visitantes, fue récord en venta de entradas -más que el campeón del Apertura- y en rating en la televisión pública, que también transmitió por primera vez la mayoría de los partidos. Se han repatriado jugadores, se inscribieron 8.000 nuevos socios. Y los cambios pueden continuar…

El hincha fue el protagonista, sin dudas. ¡Qué sería de este hermoso deporte sin él! Muchos vieron al club de sus amores por primera vez, se crearon nuevas filiales. El Interior se vio convulsionado ante semejante presencia: “es el partido más importante de la historia de nuestra provincia”, “se revalorizó la categoría…”. Caravanas, colas de más de 15 horas para conseguir una entrada.  Muchos volvieron a la cancha después de un largo tiempo, otros lo siguieron desde el exterior y a todos les comenzó a interesar el fútbol. Pero por sobre todo, se reafirmó la identidad riverplatense justamente ahora, en las malas. De esta manera, crece el orgullo por los colores de una gran familia de desconocidos acompañándose en este momento. Todo el mundo observa a la banda roja, literalmente.

Son cientos los sentimientos encontrados en este momento inédito. Por un lado, quizás lo que ocurrió fue el síntoma de un deporte enfermo, mediocre, sin ideas, con crisis económicas de los “más grandes”. Es precisamente este el momento de replantear cosas, de cambiar lo que se hace mal. Nadie que sienta estos colores quiere que le regalen nada, ni se olvida del camino que llevó al club hasta este punto. Culpas propias y ajenas, mala administración, peleas con la AFA, arbitrajes bochornosos (Sergio Pezzotta, Patricio Loustau…). De hecho, el último campeonato que ganó la institución fue sin ningún penal a favor. Muchos hicieron campaña anti-River. Pero la realidad superó todo. La gente sueña con que esto sirva para cambiar, para volver desde abajo a “ganar, gustar y golear”, aunque ahora haga polémico aguante. La historia no se borra, el fútbol está en los genes.

River Plate es el equipo con más torneos obtenidos, con tres tricampeonatos, con más puntos en la Argentina, con el mayor goleador, el jugador con más partidos, la valla invicta, con gran semillero, los máximos ídolos, la cancha más hermosa… Ahora, sí, ahora, ¡está más vivo que nunca!  ¿Alguien puede dudar de que sigue siendo el más grande?

A brindar por un cambio en el fútbol, porque quede lo mejor, que se destierre lo peor para siempre, para que siga el folklore, la mística y la familia vuelva a la cancha, y realmente participe todo el país.  Los hinchas son los encargados de revertir la historia, una vez más; son los protagonistas, por lo malo y por lo bueno. Así comienza este camino, que todavía no tiene final. Es hora de demostrarle al mundo lo que es River en las malas. Porque los hinchas nunca se sintieron tan hinchas, porque nunca amaron tanto a este club como ahora. Por lo que está por venir, por todo eso, y por mucho más, hay un solo camino posible, es hora de que todos vayan hacia la gloria.

Por Luciana Flesler