La última alegría internacional

(VIDEO INCLUIDO) El miércoles 17 de diciembre de 1997, River se consagró campeón de la Supercopa, luego de ganarle 2-1 a San Pablo, en el Estadio Monumental, con goles de José Marcelo Salas en ambas oportunidades.

El equipo Millonario venía de enfrentarse en primera ronda con equipos como Racing, Santos y Vasco Da Gama. La Banda sacó buenos resultados, excepto una caída en Brasil. De esta manera, logró clasificarse a semifinales, se encontró con Atlético Nacional de Medellín, ganó 2-0 el partido de ida en condición de local y perdió 2-1 en el de vuelta, pasando así a la instancia final.

La visita al Morumbí se produjo el 4 de diciembre. El conjunto dirigido por Ramón Ángel Díaz se presentó ante San Pablo y, a pesar de conseguir un valiosísimo 0-0, perdió a una pieza muy importante como Sergio Berti, quien fue expulsado a los dos minutos del complemento, por el DT no lo pudo tener en cuenta para la vuelta en el Monumental.

Luego de 13 días de espera, ambos equipos se vieron las caras en un Antonio Vespucio Liberti repleto, como era de esperarse. Aquella noche, River puso el siguiente equipo: Germán Burgos; Hernán Díaz, Celso Ayala, Eduardo Berizzo y Diego Placente; Roberto Monserrat, Leonardo Astrada y Juan Pablo Sorin; Marcelo Gallardo; Enzo Francescoli y Salas.

Por su parte, el técnico brasileño Darío Pereyra presentó a estos once: Roger; Zé Carlos, Edmilson, Alvaro y Serginho; Fabiano, Alexandre, Sidney y Marcelinho; Dodó y Víctor Hugo Aristizábal.

El partido había comenzado difícil para el equipo de Núñez, ya que a los diez minutos de la etapa inicial, el arquero rival le atajó un penal a Enzo. A los 30, el árbitro chileno Mario Sánchez le mostró la roja al mediocampista Marcelinho y dejó al conjunto paulista con uno menos. Esto fue aprovechado por el Matador Salas, quien al inicio de la segunda parte, tras un centro de Francescoli, empujó la pelota y marcó el primer gol. Enseguida, apareció Dodó para la igualdad, pero no duraría demasiado, ya que el gran delantero riverplatense nacido en Temuco, puso el 2-1 definitivo.

La Supercopa era el único trofeo que le faltaba ganar a River ese momento (luego llegó la Copa Mercosur y, posteriormente, la Sudamericana) y el último logro a nivel internacional, que bien merecido lo tuvo. Fueron años gloriosos, de equipos invencibles, contundentes y de jugadores con grandes nombres que marcaron e hicieron historia en el club. Hoy, después de 14 años, se recuerda con alegría y nostalgia, pese a la situación actual.

Por Camila Troilo