“Veía que podía terminar de esta manera”

Alexis Ferrero reconoció que tenía un presentimiento sobre su salida de River, más allá de que no considera que hayan prescindido de él. Además, se refirió a su relación con Matías Almeyda.

Arribó a Núñez en enero de 2010. Sin actuaciones brillantes, pero con solidez, el defensor se ganó el respeto de los hinchas e incluso recibió aplausos en más de una ocasión. Pero el panorama cambió completamente en la B Nacional y deberá irse. “Mi representante se reunió con la dirigencia. Le transmitieron que no voy a ser prioridad para el próximo campeonato y que me dan la posibilidad para buscarme un club a préstamo, por un año. Después cumpliría mi contrato y quedaría con el pase en mi poder”.

¿Las razones del Pelado para marginar a Ferrero en el partido frente a Patronato? “Por cuestiones futbolísticas, pura y exclusivamente. Veía mejor a otro jugador y nada más. Uno está para cuando el técnico que es conveniente que entrar o estar. Quisiera creer que el motivo es futbolístico. Si hay otras cosas, sería bueno saberlo. Yo estoy muy tranquilo. A lo mejor, el entrenador no lo ve a de esa manera y prefiere darle prioridad a los más jóvenes, no me parece mal”, explicó.

Sin embargo, el marcador central intuía el desenlace desde que Agustín Alayes había comenzado como titular enla B Nacional. “Cuando empezó el campeonato, estuve seis partidos afuera. Tengo algunos años y uno se va dando cuenta. Veía que podía terminar de esta manera”. De todas formas, se mostró optimista con la chance de conseguir rápidamente un destino en Primera División: “Ojalá que pueda encontrar un club que quiera contar con mis servicios”.

Además, Ferrero reveló que su diálogo con Almeyda era bastante fluido: “Compartimos muchas cosas. Teníamos una excelente relación. Comimos juntos en nuestras casas, concentrábamos juntos y hasta hicimos una mudanza juntos”. ¿Y el trato con Daniel Passarella? “De presidente a jugador, normal”, agregó el zaguero experimentado, en declaraciones a El Ascenso porLa Red, de AM 910.

Por Germán Balcarce