Alzamendi: “El día del descenso lloré en mi casa”

(AUDIO INCLUIDO) A 25 años de la obtención de la Copa Intercontinental, Pasión Monumental Radio dialogó en exclusiva con el ídolo millonario, quien marcó el gol más importante de la historia del club. Habló de todo y expresó su dolor por el mal momento que vive la institución de Núñez.

Jugadores como él hicieron grande a River. En cada partido dejaron la vida por la camiseta y llevaron los colores a lo más alto del fútbol argentino y mundial. Y aunque esos tiempos parecen haber quedado demasiado lejos, la historia está escrita y sus protagonistas merecen el reconocimiento.

El 14 de diciembre de 1986, Antonio Alzamendi convirtió el tanto que le permitió a La Banda conseguir su título más importante, frente al Steaua de Bucarest, de Rumania.“Ser campeón del mundo no es un privilegio para cualquiera y menos en una institución como River”, aseguró el uruguayo.

Sin embargo, y a pesar del logro tan importante que se consiguió aquel día, los jugadores nunca recibieron el cariño que se merecen. “Es hermoso que el hincha te reconozca, pero el responsable mayor debería ser el club. Acá no se trata de Política, se trata de una institución que logró un campeonato del mundo. No sabía ni que tenía entrada gratis al Monumental… por lo menos, me dieron algo”, ironizó.

A la hora de referirse al equipo y a sus compañeros, el exfutbolista destacó el buen clima que se vivía entre los protagonistas: “El equipo tenía mística, estábamos muy seguros de nuestro juego, sabíamos que íbamos a dejar todo. Lo importante fue eso, el empuje, la fuerza, el lindo ambiente que había con el entrenador, con el presidente, entre los jugadores. Se llegó a un conjunto de cosas que llevó a que pudiéramos lograr lo más importante”.

De todas formas, aquellas épocas parecen muy distantes para los hinchas que en estos momentos tienen que recorrer un duro camino por la segunda categoría del fútbol argentino y, por supuesto, Alzamendi dejó en claro que lo sufre como un simpatizante más: “El día que descendió, lloraba en mi casa. Me dolió mucho, lo estamos sufriendo. No es un desmérito, pero es una mancha grande, grave. Algunos tontos lo dejaron ir a River a la B”.

Además, el charrúa explicó su presente, que hoy lo encuentra del lado de la dirección técnica, y destacó sus ganas de trabajar en nuestro país: “Como entrenador, me ha ido muy bien. Trabajé dos años en Perú y ahora tengo algunas ofertas. Ojalá,  Argentina vuelva a ser el mismo empuje que fue cuando era jugador. Poder dirigir allá es un sueño que tengo y es una meta que la voy a lograr”.

Por Sebastián Leanza, Paulo Filippini y Germán Balcarce

Redacción y edición: Antonella Valderrey