Homenaje a los héroes de 1986

(VIDEO INCLUIDO) Veinticinco años pasaron de la mayor obtención de la institución millonaria. Un 14 de diciembre como hoy, pero de 1986, River Plate se consagraba campeón Intercontinental ante Steaua Bucarest, en Japón.

Luego de conseguir la tan deseada Copa Libertadores, el 29 octubre de ese mismo año, ante América de Cali ganando por 1-0 con gol de Juan Gilberto Funes, el equipo dirigido en ese entonces por Héctor Veira, llegó a Tokio por primera vez en su historia para enfrentar al conjunto rumano y conseguir la gloria. Contaba con un gran plantel, con jugadores de selección que venían de ser campeones en México, como Nery Pumpido, Oscar Ruggeri y Héctor Enrique. También con personalidades uruguayas, como Antonio Alzamendi y figuras como Norberto Alonso y el Búfalo Funes. Un grupo seguro de su juego, con mucha fuerza, empuje y donde vivían con un buen clima de trabajo. A nivel defensivo, costaba mucho que les convirtieran y en la ofensiva tenían monstruos que se comían a sus rivales.

¿Los que salieron a la cancha en ese mediodía japonés -medianoche argentina-? Pumpido; Jorge Gordillo, Nelson Gutiérrez, Ruggeri y Alejandro Montenegro; Enrique, Américo Gallego, Alonso y Roque Alfaro; Alzamendi y Funes. En el banco de suplentes estaban Sergio Goycochea, Rubén Gómez, Daniel Sperandío (a los 23 minutos del segundo tiempo, reemplazó a Alfaro), Claudio Morresi y Néstor Gorosito.

Por su parte, Steaua Bucarest formó de la siguiente manera: Dumitru Stingaciu; Stefan Iovan, Miodrag Belodedici, Adrian Bumbescu y Anton Weissenbacher; Ilie Barbulescu, Tudorel Stoica y Lucian Balan; Mario Lacatus, Victor Piturca y Gavril Balint. El árbitro fue el uruguayo José Luis Martínez Bazán y el partido se disputó en el Estadio Nacional de Tokio.

Fue un partido duro, áspero, donde River se presentaba como favorito, pero el equipo europeo no se lo dejó fácil. A los 28 minutos de la etapa inicial, apareció el Beto ejecutando un tiro libre rápidamente. Le dio una majestuosa asistencia al uruguayo Alzamendi. Éste definió de derecha, la pelota pegó en el palo izquierdo, generando un rebote y ahí fue donde el delantero no perdonó y de cabeza marcó el único tanto del partido. Se notó la excelente conexión entre ellos, la mirada rápida en el pase. Ahí demostraron el entendimiento que tenía el grupo y en el gol que, para la mayoría de los hinchas millonarios, fue el más importante y, por qué no, el más gritado.

Estas figuras importantísimas en la historia riverplatense tendrán un merecido homenaje hoy, en el Café de los Angelitos (Avenida Rivadavia 2.100), organizado por socios del Frente Ángel Labruna, a partir de las 21. Lo recaudado, será donado al club para las diferentes actividades deportivas que se realizan en él.

Por Camila Troilo