El sueño sanjuanino

(SAN JUAN – ENVIADO ESPECIAL) Más allá de que existe un grupo nutrido de hinchas que se reúne para ver los partidos de River, todavía no hay una filial que represente a la provincia, debido a que es difícil llegar a los 50 socios que exige la institución de Núñez.

Atrás quedó la Filial Burrito Ortega. Era una de las más importantes del país, pero su fundador falleció y el resto de los integrantes tenía una edad bastante avanzada. Por eso el asunto terminó acéfalo, sin una sucursal para el sentimiento millonario en San Juan.

Sin embargo, a mediados de 2008 se comenzó a gestar una nueva movida, con miembros absolutamente distintos a los que habían participado de la filial desaparecida. A través de Facebook y otras redes sociales, varios hinchas decidieron compartir la pasión por los colores.

Una pizzería fue el lugar elegido para observar los encuentros de River por televisión. Pero el lugar, llamado “Tomar Algo”, cerró sus puertas un año después. Unos meses después, Sport Game fue el sitio elegido para volver a transmitir el aliento a cientos de kilómetros de Núñez.

Juan Pablo Cisterna, participante sanjuanino en las dos competencias recientes del Rally Dakar, decidió ceder su local para que los fanáticos pudieran vivir los partidos con intensidad, gracias a un proyector. A cambio de eso, tan sólo había que hacer una consumición.

Lamentablemente, Sport Game corrió el mismo destino que “Tomar Algo”. Panchugo, durante casi todo el 2010, reemplazó a los bares mencionados. Pero el alquiler del proyector costaba 50 pesos por fin de semana y se solventaba mediante la donación de cada hincha.

“En el último Superclásico, hubo alrededor de 100 personas. Pero la alcancía nada más recaudó nueve pesos y los integrantes de la Comisión Directiva de la Filial San Juan tuvimos que poner dinero de nuestros bolsillos”, le explicó Carla Acosta a Pasión Monumental.

Aunque parezca mentira, Panchugo también se retiró del mercado. Entonces, un departamento ubicado en el barrio Concepción, a pocas cuadras de la cancha de San Martín, se transformó en el nuevo búnker desde septiembre hasta la actualidad.

Decorado con pósters, afiches y manteles rojos y blancos, el departamento situado sobre la calle Alberdi, entre Sarmiento y Entre Ríos, fue sometido a una serie de refacciones para que quedara como nuevo. Unas 60 personas se comprometieron con la causa.

De todas formas, tan sólo siete de ellas son socias de River. Pero la Comisión Directiva que se armó sirve para garantizar la existencia de la Filial San Juan, que no está reconocida oficialmente y organizó la fiesta de bienvenida para el plantel.

Con banderas, barbijos distinguidos por el número 33 y diverso cotillón, los fanáticos demostraron que Cuyo también es de River. También agasajaron a las filiales de varios puntos de la Argentina con un asado previo al partido ante Defensores de Belgrano.

Mientras tanto, los hinchas sueñan con llegar de alguna manera a los 50 socios para que San Juan tenga una filial reconocida oficialmente por River. Y más allá de que hubo algunas conversaciones con un movimiento de San Luis, el tema se estancó y el sueño sigue latente.

Texto e imagen: Germán Balcarce