Al jugador, al dirigente, al hincha de River Plate

¿Estamos a la altura? Un ángel nos mira desde el cielo. El mundo nos observa. El fútbol de la Argentina pide por nosotros, quiere volver, quiere dejar atrás la mediocridad que está viviendo. Éste es el momento, para despertar, para reaccionar.

Oficialismo: ¿estás a la altura de remontar un error imborrable, de defender los colores, de no permitir más humillación?

Oposición: ¿estás a la altura de proponer, de ser constructivo?

Hincha: ¿estás a la altura de soportar este momento y levantarte para lo que viene?

Jugador: ¿estás a la altura de dejar la vida en la cancha?

River está en el peor momento de su historia. En tiempos como estos, necesitamos remontarnos a nuestras raíces más que nunca. El único momento quizás parecido fueron los casi 18 años sin glorias. Después de 1957, y luego de conseguir  su título número 12, los Millonarios no podían salir campeones. Pero esto sólo logró hacerlo más grande. Aún así, a pesar de esos años, nadie nos pudo alcanzar en cantidad de torneos ganados.

¿Cómo se levantó la banda? Con grandes jugadores, pero por sobre todo con un proyecto de fútbol. Siempre llegaba a instancias finales, pero nunca lo lograba. Entonces llegó Angelito Labruna, armó una revolución y, con un planteo ofensivo, de ataque, buen juego, actitud, jugadores jóvenes, contagió su mística. No fue fácil. En ese torneo hubo varios obstáculos que se superaron. Alonso fue suspendido por seis fechas, una huelga de jugadores profesionales obligó a que la antepenúltima fecha se jugara con chicos amateurs. Y ellos fueron los que se pusieron el equipo al hombro y ganaron. En los momentos claves a nadie le pesó la camiseta. Después volvieron los grandes y levantaron la copa. La historia siguió y ya sabemos cómo,  por suerte no sabemos el final.

Un 14 de agosto 1975 “El Gráfico” decía: bandera de River que en más de un rincón ya te has convertido en frazada…

“…Señor y señora, adelante: Niños y ancianos, pasen. Obreros y empresarios, por aquí. Ya sea que su banda roja esté por debajo o arriba de su piel, usted no puede faltar. Es la gran fiesta. Ahora sí, no cabe la traición del destino.  Nadie puede faltar. Desde el olimpo millonario contemplan las viejas y gastadas glorias. Desfilan como sonrientes y beatíficos fantasmas la Fiera Bernabé, el Tano Cesarini, don Barullo Peucelle, y Adolfo Pedernera se asocia desde Córdoba, y el Charro Moreno y el Pipo Rossi desde España, junto a la Saeta Alfredo Di Stefano, y Loustau, y Sivori, y Amadeo. ..”

“…La historia, esa historia que miraba con dolor se ha transformado en presente de alegría. No hay huelga ni angustia .Allí saldrán el Pato Fillol, el Mariscal Perfumo, el Beto Alonso, el Puma Morete… Los hombres que iluminaron el año con una luz fosforescente pocas veces oscurecida. Que enseñaron a creer aunque por momentos parecía vacilar. Que fueron mansos en los triunfos y valientes en las derrotas. Para ellos, el gran homenaje, al margen de la feliz noche de los pibes. Para ellos, el sol, el cielo, el Monumental, con tanta gente adentro como afuera. Para ellos, ese fenómeno inédito de nuestro fútbol. El partido, otra vez, una mera excusa. La vuelta olímpica previa. El globo de los globos…”

“…Buenos Aires vuelve a sentir en sus extrañas el cosquilleo de un éxtasis frenético. Las barreras sucumben ante la presión de acumuladas pasiones. Es cuando reír o llorar puede ser el mismo síntoma de un estado de ánimo…”

Hay que seguir, porque esto no ocurrió nunca, porque esto no tendrá que repetirse nunca. Esa noche era River Campeón. Cada vecino, cada pariente, cada semejante tiene que asociarse. Tienen que decir Fillol, Comelles, Perfumo, Hector lopez, Jota Jota, Merlo, Alonso, Pedro Gonzalez, Morete, Más. Y no olvidarse de Passarella, ni de Artico, ni de Sabella, ni de Raimondo, ni de Bareiro, ni de Reinaldi… ni de nadie. De esa forma demostrará más que un ser humano normal…”

Volvamos a las raíces de nuevo. Por un  2012 en el que despertemos de esta pesadilla y que nunca más vuelva a pasar esto. Volvamos a recordar a los que nos hicieron grandes, y nos dan la obligación de seguir y nunca bajar los brazos:

Ángel Labruna era hincha de River a muerte, comenzó cobrando 25 pesos por partido:

“Llegó el desastre del Mundial de Suecia en 1958, la ida de River a los 41 años. Esa Navidad fue la más triste de mi vida, lloré de amargura cuando recibí el telegrama del club.”  

“Si usted no va a River, lo cago a trompadas, lo peleo. Usted no tiene ni la más mínima idea de lo que significa jugar en River Plate; así que no lo dude y arregle”. Ángel Labruna a Fillol.

“Si Francescoli no triunfa en River, yo le prometo que no dirijo mas. Me retiro del fútbol, lo juro.” Hector Veira a Santilli, presidente de River.

Encuentro una sola forma de decir lo que siento por el club: a River yo lo llevo adentro. Es mi alma.” Oscar Pinino Más.

“Entrábamos para ganarle, pero con La Máquina daban ganas de irse a la tribuna y verlos jugar al futbol.” Ernesto Lazzaratti, defensor de Boca en los 40.

“Tuve varias ofertas pero al final elegí River. Llegar a este club es como sacarse el premio Nobel.” El negro Oscar Ortiz en su arribo a la institución.

“En mi vida apenas lloré tres veces. Tres veces nomás ¿y saben qué? las tres veces fueron por River Plate.” Amadeo Carrizo.

“No podemos comprar jugadores baratos porque somos como el teatro Colón: no canta cualquiera.” Antonio Vespucio Liberti.

“Si naciera de nuevo, quisiera que me pasaran las mismas cosas. Gracias a Dios que me tiró en River.” Norberto Alonso.

“¿Por qué me cargan, che? ¿No me creen? ya van a ver lo que les digo: algún día voy a jugar en River.” Ariel Arnaldo Ortega, a los siete años, a sus amigos.

“Llegar a River fue un sueño cumplido. Ahora, volver, es el mejor sueño que pude tener en toda mi vida.” Enzo Francescoli, en su regreso de Europa.

“Perdimos, está bien. Pero no me digan que Boca juega el fútbol que le gusta a la gente…” Marcelo Daniel Gallardo.

“Cuando a veces me preguntan: ¿Qué es River?”, solo se me ocurre una cosa: es ataque, siempre ataque.” Julio Olarticoechea,  defensor.

“Por ahí queda mal que lo diga, pero en mis años en River yo me sentía el mejor de todo el mundo.” Ubaldo Fillol. 

“El fútbol… ¿Qué es el fútbol? Señores, esto: un pibe que juega como Alonso. Eso es el fútbol.”  Ardizzone, periodista.

“¿Para qué me voy a hacer atender antes?, ¿Para darles el gusto a ésos y que después canten por ahí que se la dieron a Moreno? ¡No viejo! Cuando me atiendan en la cancha es porque me van a sacar en camilla.”José “El Charro” Moreno.

Jugadores: si ustedes dejan la vida en la cancha, van a saber que hicieron todo lo que tenían que hacer. El que no esté a la altura de las circunstancias que dé un paso al costado. Que quede lo mejor, que venga lo mejor, que resurja la historia y que cambie las cosas.

La derrota de los grandes es la alegría de los mediocres. La verdadera grandeza se demuestra en las malas. ¿Estamos a la altura de salir del peor momento de nuestra historia?

Cambiemos lo que haya que cambiar, antes de que sea tarde. Se puede, falta mucho, tenemos historia, y todavía tenemos con qué. Si cada parte deja todo, la única opción es la victoria.

River sigue siendo el protagonista. Todos tienen los ojos puestos en nosotros. Seguimos siendo los mismos de siempre.

¿Estás a la altura? Si lo estás, seguinos. Hacelo por todos ellos, por nuestros viejos que ya no están, por un ángel que desde el cielo está mirando. Hacelo por nosotros, que dejamos la vida, por un futuro igual a nuestro pasado, que es el único camino que hay que seguir, el fútbol, la gloria y la victoria. 

Por Luciana Flesler