La historia de la habilitación del Monumental

Luego de tantas idas y vueltas, te contamos de manera exclusiva cómo fue la gestión que realizó el club y de donde surge el famoso número de 40.000 espectadores.

Todo comenzó en el año 2003, cuando se entregó el último plano ante el Gobierno de la Ciudad. Estaba en plena vigencia el proyecto FIFA de poner asientos en todos los estadios de la Argentina. Por ese motivo, el arquitecto presentó los documentos correspondientes actualizados del Monumental, sin capacidad en las dos populares, porque eran justamente los dos lugares en los que tenían que ir colocando el 25 por ciento de asientos por año. Eso hizo que el Gobierno habilitara la cancha con una cifra de 40.000 espectadores (las butacas que figuraban en las dos cabeceras Sívori y Centenario decían cero). De esta manera, como había que actualizar el plano año a año, el profesional a cargo no modificó nada y quedó el famoso número de 40.000.

Con la actual gestión del Gobierno de la Ciudad, específicamente la Agencia Gubernamental de Control, hubo un gran plan para terminar este asunto y tratar de tener habilitaciones definitivas, pidiéndole e intimándole a River desde noviembre del año pasado, actualizar los planos. En conclusión, el estadio se habilita partido tras partido y recital tras recital.

Tras el descenso del equipo Millonario, y a partir de los hechos de violencia que se sucedieron, intervino la fiscalía. Así, se judicializó la cuestión, y se realizaron una serie de pericias encargadas por el fiscal Gustavo Galante, donde se contrató bomberos y profesionales, quienes realizaron una serie de observaciones, pericias que no se aprobaron. Esto intimó al club a hacer modificaciones en ese sentido y al Gobierno de la Ciudad a que no habilite el estadio.

Por consecuencia, en el intervalo, River finalmente entregó los documentos actualizados el 4 de octubre y una vez presentados, tuvieron que hacer un circuito burocrático que fue pasar por la dirección general del registro de obras y catastro, lo que determinó la capacidad final en función del tamaño de las escaleras, cantidad de matafuegos, salidas de emergencia, etcétera. Así, terminó la órbita de Ibáñez de control gubernamental y habilitó definitivamente.

¿Qué paso en el medio? Esos planos presentados no incluyeron las modificaciones que la Institución empezó a hacer, por lo cual, fueron irreales.

Las observaciones del fiscal Galante pasaban principalmente por la ampliación de los pasillos de tribunas altas (sacando un asiento de cada fila). De esta manera, los mapas presentados no contemplan estas modificaciones, tienen que rehacerlos, comenzando así de nuevo el circuito.

Con las obras realizadas, y un poquito de sentido común entre las tres partes, se puede llegar a un acuerdo y ver un marco Monumental, como River merece.

Por Camila Troilo