Al hincha de River

Te quiero hablar a vos, hincha de River. A vos, que te acordás que hace 25 años dábamos la vuelta en la bombonera, ganábamos la Libertadores y la Intercontinental. A vos que fuiste a ver perder a tu amado millonario con Aldosivi de local,  extrañando tanto el Monumental. A vos que a veces pensás ¿por qué tengo que vivir este momento? A vos, que cada sábado o cada domingo vas a la “misa” que estuviste esperando toda la semana. A vos que faltas al trabajo para ir a ver a River, que dejas a tu familia, que no vas a los cumpleaños, que juntás los centavos para sacar la popu, que tu papá te hizo sentir esos colores desde chiquito, que soñás con que tu hijo se llame Enzo. Que en los momentos tristes te ponés a escuchar ese gol del burrito, ese cabezazo de Nasuti, ese grito del chileno,del beto.

A vos que lo tenés tatuado en la piel, a vos que cuando pierde River  estás toda la semana malhumorado esperando que llegue la revancha, a vos que cantás las canciones en todos lados, a vos que practicás fielmente la única religión que no tiene ateos. A vos que lo ves desde muy lejos, que lo extrañas. A vos que rezás, que tenes las cábalas mas ridículas. A vos que cuando juega River decis “hoy jugamos nosotros”.

A vos que lloraste sin parar, que el mundo se te vino abajo, que se te murió una parte de vos ese 26 de junio. Te quiero decir que vos, a partir de ese momento, te hiciste más fuerte. Por vos River Plate se hizo mas grande, vos demostraste lo que es River en las malas. Vos que haces que River sea lo mas visto, que sea el que mas entradas vende, el que mas estadios llena, el que hace que vuelva el público visitante. Vos ves que la mentira de que ellos son los más populares se desmorona por fin y para siempre.

Vos no te rendís. Por eso, soñá, soñá conmigo. Soñá que cuando tu hijo crezca, vos le vas a decir : “yo estuve ahí, en el peor momento de nuestra historia, como nunca, viendo como nos hacíamos mas grandes, como los ídolos volvían a nuestro club, como un jugador se sacaba la camiseta y se ponía la de DT para sacarlo campeón, como el país estaba pendiente, como su nombre daba vueltas por el mundo, como volvía a primera y arrasaba con todo, como le ganaba a su rival de toda la vida, como cambiaba las reglas del fútbol, como ganaba, gustaba, goleaba, como obligaba a los equipos a jugar al fútbol, como crecía todavía más la pasión.

River es más grande en las malas, cuando River vuelva a casa, te voy a ver ahí, como siempre, y más que nunca. River es grande, River sigue creciendo, porque como me dijo un hincha desconocido mientras llorábamos desconsoladamente hace 4 meses, “River somos nosotros”. Sé que te voy a ver, te espero, como siempre, hasta que me muera, en el Monumental.

Por Luciana Flesler