Los cambios de Almeyda

River sufrió un duro golpe en su vuelta al Monumental y algunos hinchas se mostraron disconformes con las modificaciones del técnico. Como se preveía, no toleraron los errores de Adalberto Román y pidieron por Martín Aguirre, quien finalmente no tuvo la chance de ingresar.

La primera decisión llegó entre semana y de manera obligada. Es que el cuadro de apendicitis que sufrió Ramiro Funes Mori, obligó a Matías Almeyda a elegir un jugador que ingresara en su lugar. A pesar de que unas fechas atrás había utilizado a Alexis Ferrero como uno de los nombres para entrar desde el inicio, en esta ocasión optó por el parguayo, quien venía sin ritmo de juego y que es uno de los apuntados por el público millonario. Tampoco se inclinó por Germán Pezzella, de muy buen nivel en los Juegos Panamericanos y al que todo el mundo River quiere ver debutar en el primer equipo.

Aunque fueron pocos los que coincidieron con esta decisión, todos prefirieron esperar. Román había tenido un campeonato pasado con nivel regular, antes de su error en aquella fatídica noche de Córdoba. Sin embargo, con el correr de los minutos no hacía falta ser un experto en fútbol para notar que no estaba en condiciones físicas para jugar. Lento, impreciso y con otra equivocación que le costó un gol al equipo. Los hinchas fueron determinantes y obligaron a que Almeyda revisara su banco en busca de variantes.

En el inicio del segundo tiempo, Ferrero estaba listo para entrar al campo de juego y, aunque el flojo rendimiento de Román lo ameritaba, queda en evidencia que se perdió un cambio que podía haberse utilizado más adelante, pensando en el arco rival. “No me reprocho nada, lo puse porque lo vi bien en la semana”, aseguró Almeyda, después del partido. Y más allá de que el nivel del ingresado no fue altamente superior, quedó de manifiesto que estaba mejor, por lo menos a nivel físico.

A los diez minutos de la etapa complementaria, llegó la segunda modificación. El público pidió por Aguirre, pero el que ingresó fue Facundo Affranchino en lugar de Lucas Ocampos, quien no tuvo su mejor noche, pero que a pesar de todo siguió corriendo y es de esos jugadores que pueden desequilibrar. Igualmente, el rendimiento del juvenil fue aceptable, se lo vio con actitud y logró desbordar en varias oportunidades, aunque sin ser claro en la decisión final.

Los suplentes seguían haciendo la entrada en calor, detrás de los bancos, bien cerquita de la platea San Martín y la mayoría de los simpatizantes millonarios pedía y hasta coreaba el nombre del pelado ex-Olimpo y Godoy Cruz. Sin embargo, cuando el reloj marcaba 22 minutos, llegó un nuevo cambio: Gustavo Bou por Luciano Abecasis. La idea de jugar con línea de tres obligaba al DT a sacar a un defensor y, aunque el nivel del lateral derecho fue mejor que el de Juan Manuel Díaz, el uruguayo está más acostumbrado a este sistema y que puede aportar más en la marca.

Lo de Bou terminó siendo más de lo mismo, quizás no tenga el tiempo para demostrar su capacidad, pero cada vez que entra no logra justificar su ingreso. Fue impreciso en la mayoría de las jugadas en las que participó. El árbitro pitó el final y River sumó una nueva caída en el campeonato. Los hinchas se quedaron con las ganas de ver a Aguirre, quien en varias presentaciones anteriores siempre fue el primer cambio de Almeyda y que siempre demostró que puede llegar al gol, además de contagiar de actitud y entrega a un equipo que durante todo el partido estuvo perdido en la cancha.

Está claro que la culpa de la derrota no es del entrenador y que fueron los jugadores los que no pudieron plasmar dentro del campo de juego el progreso que habían conseguido contra Gimnasia y Esgrima de Jujuy de Jujuy. Sin embargo, anoche, a muchos les quedó la sensación de que desde el banco podrían haber llegado más soluciones para el equipo.

Por Antonella Valderrey