El balance se aprobó en una reunión con varios cruces

Los miembros de la Comisión Directiva estuvieron charlando durante casi dos horas en el salón Rafael Aragón Cabrera, donde el oficialismo y la oposición se enfrentaron permanentemente. Además, varios socios despidieron a Daniel Passarella con ironía: “Gracias campeón, gracias por el campeonato económico”.

Se veía venir un clima áspero en el Monumental. Es que la semana comenzó con una grave acusación del vocal opositor Andrés Ballotta, quien cuestionó el pago de la Roma a un intermediario holandés en la transferencia de Erik Lamela. Por eso los cuestionamientos hacia la conducción actual fueron constantes y, por primera vez, hubo una explicación relativamente clara al respecto.

Darío Santilli, uno de los cinco representantes de la minoría, fue el primero en interrumpir el transcurso del cónclave para solicitar explicaciones sobre la licitación que se llevó a cabo por el manejo de la confitería y también por la venta de Lamela, mientras el tesorero Luis Renzi comunicaba oficialmente el superávit de 89 millones de pesos en el balance, cuya aprobación se realizó pese al rechazo del bloque opositor.

En ese contexto, algunos hombres de seguridad -curiosamente no estaban vestidos con el uniforme de ninguna empresa- impedían el acceso de más socios, motivo que generó un nuevo reclamo de la oposición. Inmediatamente, llegó un pedido de Diego Quintás para que Gabriel Rodríguez vuelva a ser el coordinador general de las Divisiones Inferiores y aprovechó para quejarse por los pases de Diego Buonanotte, Roberto Pereyra, Manuel Lanzini y Lamela.

Sin embargo, el balance y el caso Lamela fueron los principales asuntos de discusión en Núñez. La documentación del nuevo ejercicio no estaba avalada por la empresa KMPG y ni siquiera tenía un membrete, pero finalmente se le dio el visto bueno al cabo de la primera hora, en una sala donde el calor generó un ingrediente extra para que se caldearan los ánimos. El vicepresidente primero Diego Turnes elevó la voz en más de una ocasión y aseguró que el oficialismo es autocrítico por el descenso.

“Nos tocó vivir este momento y nunca nos lo vamos a sacar de nuestras espaldas”, agregó el vice. Pero del otro lado llegó el contraataque de Matías Patanian, otro de los vocales de la minoría: “Si estar en la B nos significa 90 millones de pesos, no los queremos”. Los socios lo aplaudieron y, enseguida, Daniel Mancusi volvió a salir al cruce, tal como había ocurrido ayer al mediodía, argumentando que él puso a disposición su cargo como integrante del Consejo de Fútbol.

El calor acompañaba el escenario polémico y la temperatura se elevó cuando Ballotta volvió a plantear el tema de Lamela, preguntándole a Passarella qué papel cumplió el intermediario holandés. Pero el presidente delegó el asunto en Daniel Bravo. “Martjins Odems negoció con la Roma el pase. Es una operación que realizó la Roma con él, estuvo en la firma”, explicó el secretario. Y le respondió al vocal opositor: “Usted debería preguntarle al club Roma sobre el pago. Esta película ya la vimos”.

Bravo amplió su discurso y expresó el dolor que estos asuntos le causan a los familiares de la dirigencia, además de utilizar como defensa el sobreseimiento de la Justicia en el caso por el 15% de Buonanotte. Y hasta le reprochó a Ballotta su falta de credibilidad en las transferencias. “¿Por qué no contratan al holandés para que negocie para River? Porque negocia mejor que ustedes…”, devolvió el miembro de la minoría, ironizando.

Y, como si fuera poco, el porcentaje de Buonanotte regresó a la discusión. Jorge Sonzogni, otro de los vocales opositores, cuestionó al oficialismo por no haber hecho la denuncia sobre el 15%. Turnes se enojó por el raid mediático de Ballotta sobre el caso Lamela y la réplica fue inmediata: “Si me hubieran contestado en su momento, no hubiéramos ido a los medios. Se consultó en agosto y el lunes, pero no hubo respuesta”.

Passarella rompió el silencio y dio su versión de los hechos: “Para la opinión pública, somos culpables; para la Justicia, inocentes. No nos quedamos con un peso de los pases”. Cinco minutos después, el presidente dio por finalizada la reunión de Comisión Directiva, se levantó y, antes de marcharse, escuchó los reclamos y la ironía de algunos socios, quienes le agradecieron por el denominado campeonato económico.

Por Sebastián Anselmi