Una campaña positiva

Hay que partir de la base de que River está en la B Nacional y eso siempre genera un dolor importante. De todas formas, la obligación de ascender lo antes posible es una meta que parece accesible, teniendo en cuenta el desempeño del conjunto que dirige Matías Almeyda.

Nadie está feliz con la circunstancia deportiva que atraviesa River desde el 26 de junio pasado. El descenso provocó un impacto demasiado profundo que jamás se olvidará y, lamentablemente, salpicó a la historia con una mancha imposible de borrar. Sin embargo, nada podrá cambiar lo ocurrido frente a Belgrano, por eso hay que mirar hacia adelante de la manera en que se pueda y analizar el rendimiento actual.

Con 23 puntos en once presentaciones, River es el único líder e invicto de la B Nacional. El equipo que conduce el Pelado ganó seis partidos y empató los cinco restantes, por eso la campaña es positiva. Y si bien es cierto que la camiseta pesa lo suficiente como para no tolerar ningún traspié, la realidad indica que la categoría es tan compleja como competitiva -sin olvidar el agregado de que todos se juegan la final del mundo cuando la banda roja está enfrente-, con clubes que tranquilamente podrían jugar en Primera División.

Para River no sirve como consuelo deportivo el hecho de estar puntero e invicto ni meter siete goles ante Atlanta, pero como el asunto no admite otro resultado que no sea el de la victoria ante rivales de menor valía, bienvenida sea esa goleada y los triunfos contra Chacarita Juniors, Independiente Rivadavia, Sportivo Desamparados, Gimnasia y Esgrima La Plata y Huracán. ¿O acaso los hinchas de otros equipos no siguen esperando una caída?

Los empates frente a Defensa y Justicia y Deportivo Merlo abrieron algunos interrogantes, pero el conjunto de Florencio Varela mostró que está para luchar de mitad de tabla hacia arriba, mientras que el de zona oeste está catalogado como uno de los más aguerridos de la categoría, por eso los resultados no fueron tan malos como se suponía de antemano y con el diario del domingo.

Almeyda está conforme con la tarea realizada hasta el momento y, a pesar de que el techo futbolístico aún está lejos, el técnico se ilusiona con una vuelta rápida. El apoyo de los hinchas quedó absolutamente demostrado. Y más allá de que todavía no se conoce cuál será la reacción en caso de sufrir un traspié, aún es más difícil saber quién está capacitado para lograr que River se vaya de una cancha con las manos vacías…

Por Germán Balcarce