El sentido común, ausente con aviso

La dirigencia de River volvió a cometer un error bastante grave. Porque más allá de que tanto el miércoles como el jueves cantará Justin Bieber en el Monumental, no es un argumento suficiente para justificar la negativa de venderle al menos 3.000 entradas a los socios de River en Buenos Aires.

El sentido común no conoce de maestrías, licenciaturas, títulos universitarios, doctorados ni billeteras holgadas. Tampoco tiene diploma y, evidentemente, no es una cualidad que caracteriza a la Comisión Directiva de River. ¿Nombres propios? No es necesario, cada uno sabe qué papel cumple a la hora de tomar decisiones y levantar la mano cuando hay una determinación equivocada, tal como ocurrió hace unas horas al comunicar que la venta de tickets para el sábado se desarrollará únicamente en Córdoba.

Y a pesar de que los socios suelen tener la proridad en la compra de localidades para cada encuentro en condición de visitante, el hecho excede la tenencia o no de un carnet con la cuota al día. La falta de respeto y consideración es hacia el hincha en general. De todas formas, es increíble el compromiso nulo de los integrantes de la CD para representar las necesidades y derechos mínimos que merecen aquellos que abonan mensualmente, debido a que los socios fueron los que depositaron sus esperanzas y la confianza en la gestión actual.

Sin embargo, ¿qué se puede esperar de una dirigencia que una y otra vez suele elegir el camino incorrecto? Siempre hay que dejar en claro que los ocho años de José María Aguilar y Mario Israel resultaron cancerígenos para River, pero eso no sirve como justificativo para que los errores insólitos que hay en la actualidad sean minimizados. Al hincha todavía le duele mucho el descenso y es una humillación que jamás se borrará. Pero da la sensación de que poco le importa a la mayoría de esta dirigencia sin autocrítica ni amor propio para revertir la imagen negativa que arrastra.

Esta vez la “brillante” idea fue que todas las entradas se queden en Córdoba. No hubo planificación ni nada por el estilo. Los directivos optaron por la peor decisión de todas, sin analizar la situación de todos aquellos que viajarán a Córdoba el próximo sábado para ver a River ante Instituto. Si las boleterías del Monumental no pueden estar abiertas como consecuencia de los recitales, ¿no se podría haber trasladado la entrega de tickets a un local? ¿Tan difícil es hallar una alternativa?

Parece que es pedirle demasiado a esta dirigencia. ¿Cómo exigirle que entienda al hincha si la principal cara visible ni siquiera acompañó a River en partidos cruciales como los que se disputaron en Bahía Blanca y en Córdoba? Para entender a la gente desde la posición de un directivo hay que tener la misma pasión, aunque con la capacidad para resolver los escenarios que se le plantean a nivel institucional y con el sentido común -ausente con aviso, una vez más- que debería prevalecer en situaciones donde los simpatizantes merecen ser escuchados.

Por Germán Balcarce