1990-1999

Esta fue la década más ganadora de la historia de River Plate gracias a la incorporación de técnicos hinchas del club, ex jugadores e ídolos como Daniel Alberto Passarella y Ramón Díaz, que a su vez, ayudaron en el surgimiento de valores provenientes de las divisiones Inferiores, consiguiendo que la mayoría queden en la memoria de todo hincha del millo.

En 1989, Reinaldo Merlo asumió como director técnico, pero poco tiempo después terminó renunciando, tras quedar en el segundo puesto en la primera ronda del torneo 1989/1990, y luego de que Alfredo Davice asuma la presidencia del club, por lo que el lugar ocupado por Mostaza, pasó a pertenecerle al Káiser. En ese momento era difícil invertir dinero por lo que fue importante focalizar la atención en el semillero del club y poder apostar a los “pibes”. El plantel que se formó fue de lo mejor que ha tenido el Millo, con un mediocampo en el que se destacaban Astrada, Zapata, Enrique y Da Silva y el pie letal de Ramón Ismael Medina Bello. Finalmente, el debut de Passarella como técnico fue el esperado, consiguiendo el título nacional. En el ’91 utiliza casi el mismo plantel del año anterior, pero además consigue el retorno del goleador Ramón Díaz. Con la misma fuerza que había tenido el año anterior y la capacidad de definición mejorada, se logra el título número 22. Ese mismo año se juega por primera vez la Supercopa, pero la banda pierde la chance de obtenerla tras perder por 3 a 0 frente al Cruzeiro luego de haberle ganado en el partido de ida por 2 a 0.

Dos años después, y de la mano de actuaciones como las de Hernán Crespo, Ariel Ortega y Marcelo Gallardo, se obtiene el Apertura. Passarella debe dejar su cargo para dirigir a la Selección, haciendo posible que quien tomara su lugar sea Américo Rubén Gallego. El Tolo vino con un pan bajo el brazo: Enzo Francescoli, quién después de ocho años en Europa, regresó y llevó a River a lo más alto, junto a todo el equipo, en el Torneo Apertura de 1994, de manera invicta y en la Bombonera tras ganarle al local y eterno rival por 3 a 0.

En 1995 asumió la conducción técnica Ramón Díaz, luego de un intento fallido de Carlos Babington, con un desempeño que no satisfizo a dirigentes ni a hinchas, ya que los resultados del equipo no fueron favorables. Sin embargo en 1996, se consigue la segunda Copa Libertadores de la historia, y casualmente ante el mismo rival con el que se obtuvo la primera: América de Cali. Esa fecha, hasta el día de hoy, es más que recordada con cariño por todo fanático de La Banda, no sólo por los dos goles de Hernán Crespo en un Monumental que reventaba, sino porque ese día se vio el mejor recibimiento de la gente hacia el equipo millonario.

Un año más tarde, se logra el tercer tricampeonato y, en 1997, se consigue la Supercopa. Después de un año volviendo a apostar a las inferiores, en 1999 se adquiere un nuevo torneo con jugadores como Pablo Aimar y Javier Saviola, dos joyas salidas del “semillero” y que, hoy por hoy, también son figuras indiscutidas del club.