Un goleador de la gran siete

Con ese número de camiseta sobre la espalda, Martín Aguirre fue determinante para que River pudiera vencer 2-1 a Huracán. El volante central no sólo aportó el despliegue, la garra y el panorama que lo caracterizan, sino que también hizo los goles en Parque Patricios.

Tiene un GPS en la cabeza. Es distinto y alcanza para darse cuenta de eso cuando la pelota llega a sus pies y él sabe cómo abrir la cancha inmediatamente o encontrar la opción de pase más cercana. Así es Aguirre, un refuerzo con todas las letras, por lo que juega y lo que transmite con su presencia.

“Cuando contraté a Aguirre, sabía que tenía gol. Es un pulpo. Me siento bastante identificado con él, pero tiene un poquito más de gol que yo”, lo elogió Matías Almeyda, unos minutos después de que River lograra su segunda victoria consecutiva.

¿Cómo fueron los goles? El primero, de cabeza. Se elevó más que los rivales y ubicó la pelota fuera del alcance de Gastón Monzón, tras un tiro de esquina ejecutado desde la derecha por Andrés Ríos, mientras que el segundo fue un auténtico golazo: centro de Luciano Vella y media chilena en plena área.

Y el propio Aguirre, en pocas palabras y con la cuota de humor que lo caracteriza, le explicó la jugada a Pasión Monumental: “Fue un centro del Tano Vella. Me tiré para alcanzarla, nada más. Es la primera vez que hago un gol así”.

En consecuencia, el número 7 se transformó en el goleador de la tarde noche y por segunda vez en su carrera marcó un doblete. ¿La ocasión anterior? Para Villa Mitre, por la séptima fecha del Clausura 2007 de la B Nacional, cuando empató 3-3 ante Tigre, el domingo 11 de marzo de 2007, en Bahía Blanca.

Por Germán Balcarce