Por individualidades

River tiene un equipo mucho más pesado que Atlanta. Sin embargo, el conjunto que ahora dirige Jorge Ghiso cuenta con algunas armas desequilibrantes, por eso que Fernando Cavenaghi y compañía hagan pesar toda su jerarquía.

Ambos equipos presentarán un 4-4-2. Los planteos serán similares desde el pizarrón, pero Matías Almeyda posee fichas con un valor más importante que su rival. Alcanza con repasar línea por línea y nombre por nombre. Pero dos más dos no siempre es cuatro en el fútbol, entonces La Banda deberá ratificar su categoría en el terreno de juego.

Sin Alejandro Domínguez ni Gabriel Funes Mori en la ofensiva, el técnico millonario se verá obligado a emplear el esquema que venía utilizando anteriormente, con el regreso de Martín Aguirre en el medio campo y la sorpresiva inclusión de Andrés Ríos como compañero del Torito en los últimos metros.

¿Qué armas tiene Atlanta para vulnerar el arco que defenderá Leandro Chichizola? Abel Soriano (su hermano, Andrés, estaría en el banco, aunque no está confirmado) y Eric Aparicio representan las esperanzas en ataque, pero Mauro Pajón, Juan Galeano y Emiliano Ferragut -atención con la zurda- son volantes con mucha llegada.

Además, uno de los principales recursos de Atlanta es la pelota parada. Con la estatura de Guido Milán (más de 1,90 metro), la pegada del mencionado Ferragut y el aporte que pueden hacer Juan Pablo Segovia y Nicolás Cherro (estará entre los relevos) en el juego aéreo, Almeyda tendrá que hacer hincapié en las más que les asignará.

¿Cómo puede desnivelar River? Hay que partir de la base de que le sobran variantes para hacer la diferencia por los nombres, pero en relación a los puntos débiles de Atlanta hay que destacar que Carlos Arancibia no es lateral derecho y que los centrales no ofrecen demasiadas garantías. El negocio será que las individualidades aprovechen cada chance que se les presente.

Por Germán Balcarce