Raspá y ganá

River cumplió con su promesa de ser tan áspero como los demás equipos, por eso cometió 15 faltas, vio dos amarillas y se adaptó sin problemas a cada uno de los escenarios que presentó el partido en el Bajo Flores.

Con Alejandro Domínguez como principal víctima del juego brusco que se produce cada fin de semana, el conjunto de Núñez se cansó de que los adversarios recurrieran sistématicamente a las infracciones. Es por eso que en la cancha de San Lorenzo se vio una versión muy aguerrida y batalladora, capaz de acudir a las mismas armas que los futbolistas de Gimnasia, aunque sin mala intención.

Carlos Sánchez fue el primer amonestado de River cuando iban 24 minutos del primer tiempo, mientras que Ezequiel Cirigliano también observó desde cerca el color amarillo cuando derribó a José Vizcarra. Es que Matías Almeyda y sus dirigidos se pusieron de acuerdo para impedir que los arbitrajes permisivos terminaran perjudicándolos y, en consecuencia, decidieron ir con la misma intensidad que los rivales.

Tanto el Chori como Cirigliano fueron los que más faltas cometieron, en tanto que Mauro Díaz sufrió cuatro interrumpciones, una más que Lucas Ocampos y Gabriel Funes Mori. Si bien Alejandro Toia mostró cinco amarillas, el partido no tuvo acciones desmedidas en la pelota dividida, a pesar de que entre ambos conjuntos totalizaron 34 infracciones (entre ellas, el penal de Juan Manuel Díaz sobre Vizcarra).

Quizás los visitantes padecieron más la pierna fuerte, debido a que fueron atendidos tres veces en la primera etapa e incluso Alan Ruiz salió a los 29 minutos. Por el lado de La Banda, Luciano Vella no pudo llegar hasta el final a raíz de un duro golpe, aunque sin que la causa haya sido una intervención de Gimnasia. River respó y ganó, por eso quedó como único puntero de una categoría en la que se puede jugar bien y hace falta sacar chapa cuando el contexto lo demanda.

Por Germán Balcarce