¿Dónde está la salida?

Más allá de que la idea es noble desde lo futbolístico, River arriesga demasiado cuando quiere comenzar una sucesión de pases a partir de la defensa. Los volantes no se mueven lo suficiente y los del fondo no garantizan una entrega precisa.

La imagen se repite una y otra vez durante los partidos. Es una postal permanente, como si se tratara de un paisaje animado. Sin embargo, para los ojos de los hinchas millonarios está lejos de ser un paraíso o cualquier otra foto simbólica, teniendo en cuenta que el conjunto que conduce Matías Almeyda genera temor en cada salida y el panorama se complica hasta el punto de llegar a oscurecer el objetivo primordial.

Si los defensores no están acostumbrados a distribuir la pelota como si fueran mediocampistas y éstos no realizan la tarea de ofrecerse como opciones de pase, la premisa muere inmediatamente. En el mejor de los casos, River llega hasta el círculo central y divide el balón a través de un pelotazo; de no ser así, los rivales logran forzar el error y, en consecuencia, el balón termina en un lateral para el otro equipo o posibilitando un inesperado ataque.

Los intérpretes de la defensa tampoco son los más indicados para desarrollar la idea. Si bien es cierto que el Pelado trabaja todas las semanas en la precisión para que la salida sirva como punto de partida con el propósito de fortalecer la tenencia del balón, Agustín Alayes, Alexis Ferrero, Jonatan Maidana y Juan Manuel Díaz están más preparados para defender que para asegurar el primer pase, lo mismo que Nicolás Domingo.

Luciano Abecasis y Luciano Vella sí poseen mejores condiciones técnicas que sus compañeros del fondo, pero sería un problema reiterar una y otra vez la búsqueda por el costado derecho, ya que los rivales se daría cuenta del método. También es importante resaltar que últimamente los volantes no supieron desmarcarse fácilmente ni buscar los espacios para simplificar la tarea de la defensa, por eso cuando el equipo lograr llegar hasta el medio campo termina recurriendo al pelotazo.

En consecuencia, River deberá insistir con la premisa en base a un funcionamiento más compacto -menor distancia entre los defensores y volantes- y con un porcentaje mayor de eficacia en los pases. De lo contrario, sufrirá más la cuenta o terminará buscando aire en los pies de Leandro Chichizola, quien no es un negado en la materia, pero suele tomarse un tiempo en cada intervención.

Así lo ve Almeyda

“La realidad es que los equipos nos están estudiando bastante bien. Muchas de las virtudes se las damos nosotros, equivocándonos con los pases”, le aseguró el técnico a Pasión Monumental, el domingo pasado.

Por Germán Balcarce