A un año del fallecimiento de Walter Paz

El domingo 5 de septiembre de 2010, un hincha de River murió en la cancha de Vélez como consecuencia de un edema pulmonar. Sus amigos, a través de Facebook y otras redes sociales, lo recuerdan con cariño. A partir de las 19, la familia llevará a cabo una misa en su memoria.

Todavía perdura el dolor. La cicatriz jamás se cerrará para aquéllos que lo conocían y compartieron experiencias con él. Es que Walter Paz, de tan sólo 18 años, era un chico muy querido y solía acompañar a River en todas partes, tal como ocurrió hace 365 días, cuando sufrió un ataque de epilepsia y no recibió la atención médica en el momento indicado.

La descompensación que sufrió Walter provocó que cayera sobre las escaleras de la tribuna visitante. Enseguida, fue socorrido por sus amigos, quienes cruzaron la platea Sur porque no había una ambulancia cerca y tuvieron que trasladarlo hasta la enfermería, donde falleció a causa de “un edema pulmonar”, según informaron los médicos.

“Hacía todo por River. Dejaba todo por River. Era muy buena persona y amigo. No entiendo por qué justo a él, son esas cosas de la vida que uno no comprende, Walter era un pan de Dios”, le contó a Pasión Monumental una de las personas que compartieron con él un almuerzo en el club, horas antes de ir rumbo a Liniers.

¿Cómo es el sentimiento de sus amigos riverplatenses? “Siempre lo recordamos con alegría. Hasta los que solamente lo conocían de la cancha sabían lo bueno que era como persona. La verdad que es muy triste este día, no se puede creer que ya haya pasado un año”, es el pensamiento unánime.

Durante los días posteriores al suceso hubo varios homenajes en Internet e incluso varias pintadas en las paredes de las calles cercanas al Monumental, donde también se realizó se llevó a cabo una emotiva despedida antes de que River venciera 1-0 a Arsenal.

Desde las 19, en la calle Cardozo 242 (a la altura del 9100 de la avenida Rivadavia, en Floresta) se realizará una misa en su memoria, donde asistirán sus familiares y los allegados que aún lamentan lo ocurrido aquella noche en la que seguramente se podría haber hecho algo más por parte del “club ejemplo”.

Por Germán Balcarce