Passarella, por primera vez como visitante

El presidente de River estuvo en la cancha de Quilmes y vivió el partido con mucha concentración. Gritó fuerte el gol de Fernando Cavenaghi y se quedó hasta que el árbitro Pablo Lunati dio el pitazo final.

 

Ganó las elecciones el domingo 6 de diciembre de 2009, cuando superó por tan sólo seis votos a Roldofo D’Onofrio. Desde ese entonces, River jugó 32 partidos en condición de visitante hasta que el 33 fue la vencida para que Daniel Passarella dejara su sitio del Monumental.

 

Acompañado por algunos allegados y por los vicepresidentes Diego Turnes y Omar Solassi, el directivo más importante de Núñez arribó pasadas las 16.10. Enseguida, subió hacia la zona de cabinas y buscó el palco que le asignaron, a tan sólo 30 metros de la tribuna visitante.

 

Desde ese lugar, Passarella siguió atentamente todas las alternativas del partido por la cuarta fecha de la B Nacional. Con los vicess sentados a su izquierda, el presidente de River tomó agua mineral, se colgó en los hombros el buzo rojo que llevó -volvió a ponérselo cuando resfrescó-, gritó el gol con mucha intensidad y repartió saludos.

 

Sin embargo, algunos plateístas locales divisaron la presencia de Passarella (charló sobre el partido con el vocal Daniel Mancusi) y se dieron vuelta para festejarle el gol a pocos metros, mientras que un grupo de hinchas millonarios lo insultó en el entretiempo, aunque la música evitó que el clamor se expandiera en la cabecera visitante.

 

Lo cierto es que el presidente de River hizo lo que debería haber hecho mucho antes, es decir, acompañar al equipo en condición de visitante. Hace unas horas, acudió por primera vez desde que ocupa el cargo más importante, ¿repetirá la experiencia cuando el próximo 17 de septiembre haya que enfrentar a Deportivo Merlo?

 

Por Germán Balcarce