El hincha genuino, la verdadera victima

Cada vez que se toma una medida que restringe la concurrencia en los estadios, se comete un acto de injusticia. Si bien es cierto que de alguna manera deben existir castigos para aquéllos que no saben comprender las normas de convivencia, desde los organismos de seguridad siempre determinan resoluciones que afectan a todos los que viven el fútbol como una pasión y la fiesta que debe ser. Y, como si fuera poco, miles de hinchas de River serán perjudicados por las autoridades de River, ya que solamente permitirán el acceso de los socios, abonados y palquistas para el partido ante Chacarita.

 Por supuesto que no es sencillo trabajar en materia de prevención, debido a que nadie puede anticipar un acto de violencia, por el simple hecho de que cada individuo tiene su forma de pensar. Sin embargo, la realidad indica que River pagó un operativo inédito (2.200 efectivos policiales) en la historia del fútbol argentino para la revancha frente a Belgrano y, pese a ello, se registraron incidentes en diversos puntos del Monumental. De ninguna manera se pueden justificar los actos de vandalismo, pero aquéllos que deben aplicar sanciones tendrán que tomar en cuenta la serie de provocaciones que sufrieron varios hinchas genuinos por parte de algunos miembros de la fuerza pública.

Y justamente el hincha genuino de River es la verdadera víctima de este triste momento en la historia del club. Como si el dolor por la pérdida de categoría no fuera suficiente motivo de sufrimiento, el próximo martes tan sólo podrán ingresar al estadio los socios, abonados y palquistas, siempre y cuando no haya sorpresas este lunes. Se trata de una medida injusta que partió desde la dirigencia de la institución de Núñez y que seguramente cuenta con el aval del Gobierno y los entes de seguridad. ¿Acaso el hecho de tener un carnet implica un sentimiento mayor o inferior? ¿Qué culpa tienen aquéllos que no están en condiciones de pagar por adelantado las cuotas de ingreso o los hinchas que desean llegar desde el Interior para apoyar al equipo en la B Nacional? El amor por River, con distintas formas de expresarlo, es similar en todos los casos.

Lo cierto es que el problema no sólo se encuentra vigente para el martes, debido a que en el Ascenso la prohibición para que el público visitante vaya a la cancha rige desde hace cuatro años y medio. Ni siquiera se trata de una resolución preventiva o cautelar porque no existen proyectos ni debates serios para hallar una solución definitiva. Entonces, los organismos de seguridad apelaron a la salida más simple, injusta y discriminatoria: afuera los hinchas que van a todas partes -salvo que simpaticen por conjuntos de Primera y los Torneos Argentino A y B-, sin distinguir entre los que van por amor a los colores y los que lograron que el descontrol se adueñara de cada escenario.

En consecuencia, todos los hinchas de River tendrán un motivo extra para sentir una desazón más profunda por el descenso. Los que tienen el privilegio de que el esfuerzo y otros factores permitieran su presencia en todos lados, ya no podrán mantener el orgullo de seguir acompañando a la camiseta en cualquier punto del país, mientras que los no socios que realizaron sacrificios conmovedores tampoco podrán aportar su granito de arena para lucir en el Monumental a los colores que aman.

Sin embargo, todos convergen en un punto, ya que los hinchas genuinos son los auténticos damnificados por culpa de la indisciplina ajena y la negligencia y complicidad de otros. ¿Qué se entiende por hinchas genuinos? Aquéllos que van a un estadio para seguir a su equipo, juegue donde juegue, incluso con el riesgo de sufrir la intolerancia ajena y las represalias injustificadas. Capaces de soportar cualquier situación climática -tanto del frío como del calor- para ver un partido y conseguir la entrada, son las víctimas de esta etapa inédita para River.

 Por Germán Balcarce