Una pasión inexplicable

 Más de 70 hinchas llegaron hasta Ezeiza para observar desde afuera los amistosos frente a San Telmo. Un grupo se ubicó al lado de la puerta del predio, mientras que 30 fanáticos aprovecharon un camino para ver los encuentros desde el alambrado cercano a la cancha principal.

 El hincha de River es especial. Pese al dolor por la pérdida de categoría y a la incertidumbre en torno a las posibles sanciones para el Monumental y el acceso en condición de local, muchos simpatizantes se tomaron la tarde para alentar desde afuera al equipo que dirige Matías Almeyda.

 Sí, desde afuera, porque los partidos de ayer eran con acceso a la prensa, pero no para los socios y la gente en general, así que varios hinchas gritaron los goles en los alrededores del predio e incluso cantaron contra el rival de turno. Sin embargo, lo más sobresaliente fue el apoyo hacia el Pelado y al equipo, sin insultos ni nada por el estilo.

 “Que de la mano de Cavenaghi, todos la vuelta vamos a dar”, sonó como uno de los hits vespertinos. Además, hubo dos banderas con los colores de River (ambas decían “Ezeiza”) y, sorpresivamente, otra de México. Para destacar lo de un fanático que se colgó de un árbol para tener mayor perspectiva, un hecho bastante cómico.

 De todas formas, el grupo ubicado a pocos metros del campo se marchó mientras se disputaba el amistoso restante, en tanto que los más fieles se quedaron en la puerta del predio hasta que oscureció y, cuando los relojes marcaban las 19.10, tuvieron su premio. Es que Almeyda detuvo el andar de su vehículo para firmarles autógrafos y sacarse fotos, dejando en claro que el rol de técnico no modificó su predisposición.

 

Redacción Pasión Monumental